El pescado, un mar de salubridad

El consumidor debería comer pescado una o dos veces por semana para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Sobre todo el pescado graso, como la caballa, el arenque, la anguila, el salmón, el arenque ahumado y el halibut son muy saludables para evitar este tipo de patologías.

Reducción del 30 por ciento de las enfermedades cardiovasculares

El pescado en general, pero sobre todo el pescado graso, contiene ácidos grasos omega-3. Estos ácidos grasos insaturados tienen gran influencia sobre el corazón y los vasos sanguíneos. Investigaciones científicas han demostrado que la consumición de 0,2 gramos diarios de ácidos grasos omega-3, reducen la mortalidad causada por enfermedades cardiovasculares casi en un 30 por ciento. Además, los ácidos grasos omega-3 aumentan la expectativa de vida de las personas que han sufrido un ataque cardíaco. La cantidad mencionada se consigue tomando pescado una o dos veces por semana.

El pescado graso aumenta la inteligencia del niño

Un estudio científico realizado en la Universidad de Maastricht, ha confirmado que los ácidos grasos poliinsaturados estimulan el desarrollo cerebral de los fetos y de los niños recién nacidos y mejoran su capacidad visual. Y es que dichos ácidos grasos desempeñan un papel importante en la formación del tejido cerebral y de la retina del feto y del recién nacido. Las personas no hacen ellas mismas dichos ácidos grasos, los sacan de la comida. Los niños reciben estos ácidos grasos poli-insaturados a través de la placenta y de la leche materna. Dicho de otro modo: comer pescado graso durante e inmediatamente después del embarazo, beneficiará con probabilidad un mejor desarrollo del niño.