Año 9 Número 3, Noviembre 2008

La quisquilla no debe faltar en las fiestas que se avecinan


La quisquilla no debe faltar en las fiestas que se avecinan

Con ocasión de Navidad y de Fin de Año, se utiliza la quisquilla (Crangon crangon) en muchas tapas y platos festivos. Este producto típicamente neerlandés es el más pequeño pero también el más rico de su clase.
Por el mundo entero hay unas 1950 familias de camarones, de las que unas 300 se usan para el consumo humano. El camarón del Mar del Norte es uno de los más conocidos. Anualmente, en el noroeste de Europa, se suministran unos 33 millones de kilos de este tipo de camarón. La mayor parte, 10 millones de kilos, es suministrada por los pescadores neerlandeses. Otros suministradores son Bélgica, Dinamarca, Gran Bretaña y Alemania.
La quisquilla no sólo se diferencia de los demás camarones en el color y el tamaño, sino también en el sabor. En platos fríos y calientes se reconoce muy bien el sabor más expresivo de la quisquilla.

¡Una elección sostenible!

La quisquilla o camarón del Mar del Norte es relativamente insensible a la presión de la pesca. Además, los pescadores de camarones, se esfuerzan junto con las organizaciones medioambientales y de la naturaleza, para conseguir el certificado MSC de la Marine Stewardship para esta pesca en el Mar del Norte. Una de las mejoras que actualmente se están realizando es disminuir las capturas laterales. Gracias a una tela que hace de criba en la red, los peces capturados aún pueden escapar. A bordo se ha instalado una devanadera que clasifica directamente los camarones demasiado pequeños y los devuelve al mar.

Adquirible durante todo el año

Se pueden capturar camarones durante todo el año, con puntos álgidos en los meses de abril y mayo, y en otoño. A bordo se lavan, cuecen y enfrían directamente los camarones. Al llegar a la subasta neerlandesa, se degustan, criban, pesan y se venden a subasta. El 85 por ciento de los camarones se pela.
Un porcentaje se transporta sin pelar a Francia. Estos camarones se cuecen a bordo en agua marina a la que se ha añadido sal común. Estos ‘camarones salados’ se comen con caparazón y todo. Sólo se desecha la cabeza.
Con el 50 por ciento de los camarones pelados, Bélgica es el mercado de venta más importante para los Países Bajos. Alemania sigue con el 25 por ciento. En los Países Bajos, el interés por la quisquilla está aumentando. En 2002, el 7 por ciento de todas las familias compró camarones del Mar del Norte. En 2007 esta cantidad se había duplicado.

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